viernes, 23 de junio de 2017

Estudio revela que el 35% de psicólogos educativos discrepa de diagnósticos de TDAH realizados en escuelas

Estudio revela que el 35% de psicólogos educativos discrepa de diagnósticos de TDAH realizados en escuelas
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Pese a que juegan un papel fundamental en el manejo de la conducta en la escuela, un alto porcentaje de psicólogos educativos siente que no se les involucra en el proceso de diagnóstico de niños y jóvenes con TDAH, hasta el punto de que el 35% reconoce que ha habido casos en los que no ha estado de acuerdo con un diagnóstico de TDAH, por considerar que no era correcto.
Se trata de una de las principales conclusiones del informe “Medicalización de la infancia en el campo del TDAH” (Medicalization of Childhood - ADHD strand), llevado a cabo de forma conjunta por el Instituto de Educación de la University College London(Reino Unido) y la División de Psicología Educativa e Infantil (Division of Educational and Child Psychology-DECP) de la Sociedad Británica de Psicología (BPS-British Psychological Society).
El estudio es el resultado de una encuesta realizada a 136 psicólogos educativos sobre la tendencia a medicalizar el comportamiento infantil en las escuelas en menores de cinco años.
Contemplaba preguntas tales como: ¿Cuáles son las buenas prácticas actuales para la evaluación y el tratamiento del TDAH?¿qué papel juegan los psicólogos educativos en su diagnóstico e intervención? o ¿cómo abordan los conflictos que pueden surgir entre la perspectiva médica y la perspectiva social del TDAH?, entre otras.
La falta de personal médico en los equipos pediátricos, eludir responsabilidades y la existencia de incentivos perversos en las financiaciones serían las principales razones por las que se medica primero y se pregunta después, a pesar de que las guías NICE (National Institute for Health and Care Excellence) establecen como primera opción la implementación de intervenciones psicológicas de abordaje integral.
Otras razones que explicarían la medicalización temprana atienden a causas como la negación de los factores contextuales, de manera que tanto desde las escuelas como, incluso, en las propias familias, se tiende a enfatizar el problema en el niño, pasando por alto la responsabilidad del entorno social. Es más cómodo. Se trata de “una explicación fácil que resulta conveniente y confortable, y absuelve de cualquier culpa al localizar los problemas en el mismo niño”.
Las conclusiones también apuntan a la existencia de “incentivos perversos en forma de financiaciones” que buscan interesadamente el diagnóstico en el niño. Estos incentivos incluían, según los encuestados, subvenciones de asistencia social, mejoras en la vivienda, y, en algunos casos, incluso beneficiarse ilegalmente de la venta de medicamentos.
Papel del psicólogo educativo: una perspectiva multidisciplinar
Los entrevistados expresaron una gran frustración ante los factores que limitan su capacidad para contribuir a la atención eficaz de los niños con TDAH. Especialmente, mencionaron la falta de un papel claro en el diagnóstico, así como la necesidad de mejorar la comunicación entre salud y educación.
Los psicólogos educativos coincidieron al señalar su capacidad para ofrecer, tanto a las familias como a otros profesionales, una mayor comprensión de la perspectiva social del TDAH. Asimismo, aseveraron encontrarse en una posición única para cerciorarse de que los niños sean participantes activos en su propia intervención, promoviendo los enfoques centrados en el apoyo al niño: “Nuestro rol es promover la resiliencia, mejorar el rendimiento académico, encontrar las puntos fuertes de los niños y reforzarlos”.
La experta en Psicología Educativa y directora del estudio, Vivian Hill, afirma que “es muy alarmante descubrir que, a menudo, niños terriblemente jóvenes no han tenido acceso a los tratamientos alternativos y se están poniendo bajo medicación".
El estudio se encuentra disponible a través del siguiente enlace:

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Cómo ayudar a manejar una crisis emocional, según la APA

Cómo ayudar a manejar una crisis emocional, según la APA
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Los trastornos de salud mental son comunes en los Estados Unidos, afectando a decenas de millones de estadounidenses cada año. Sin embargo, sólo una fracción de esas personas recibe tratamiento. Así lo advierte la APA (American Psychologists Association-Asociación Americana de Psicología), parafraseando los datos del Instituto Nacional de Salud Mental (National Institute of Mental Health), para alertar de las consecuencias que conlleva la falta de tratamiento, tanto a corto como a largo plazo.
Tal y como señala la Asociación, sin una intervención adecuada y temprana, los problemas de salud mental pueden alcanzar un punto crítico.
Por este motivo, y dada la importancia de la detección y prevención tempranas de este tipo de problemas, ha publicado un artículo en el cual establece recomendaciones dirigidas a amigos y/o familiares de personas que podrían estar experimentando una crisis emocional, ofreciendo una serie de claves para reconocer las primeras señales:
Detectar los primeros signos
Una de las señales más comunes de crisis emocional, es un cambio claro y abrupto en el comportamiento. Algunos ejemplos de ello, sería: negligencia de la higiene personal, cambio en los hábitos del sueño (insomnio o hipersomnia), ganancia o pérdida de peso, problemas en el desempeño laboral o escolar, importantes cambios en humor, tales como irritabilidad, cólera, ansiedad o tristeza, abandono de hábitos y relaciones sociales.
Si bien en ocasiones estos cambios suceden de un modo repentino y son muy evidentes, en otros casos, los cambios de conducta pueden producirse gradualmente, pasando un poco desapercibidos al principio.
Prestar atención
Ante la sospecha de que un ser querido está experimentando una crisis de salud mental, comunicarse es el primer paso para ofrecer la ayuda que él o ella necesita. Es importante mantener la calma, mostrando una escucha activa y ofreciendo apoyo incondicional sin emitir ningún juicio.
Buscar ayuda profesional
La comunicación puede ser el catalizador que ayude a la persona a comenzar a manejar la crisis emocional que está experimentando. Sin embargo, la ayuda profesional es la mejor manera de abordar completa y eficazmente un problema de salud mental. En este sentido, la APA recuerda que el psicólogo es el profesional que cuenta con una formación especializada que le hace experto en la comprensión y la intervención de problemas emocionales y de conducta complejos, utilizando técnicas basadas en la evidencia y enseñando habilidades y recursos para lidiar con los problemas, enfrentar el estrés, etc.; una capacitación que, en opinión de la Asociación, resulta especialmente decisiva "cuando un trastorno emocional ha alcanzado elevados niveles de crisis".
La Asociación recomienda acudir al profesional de Atención Primaria para informarse sobre los servicios especializados de salud mental y su derivación a los mismos; un paso que podría omitirse con la incorporación de psicólogos clínicos en los dispositivos de Atención Primaria, tal y como vienen recomendando importantes organismos nacionales e internacionales –como el NICE (National lnstitute for Health and Clínical Excelence-Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica del Reino Unido), la Organización Mundial de Salud (OMS) o la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), entre otros-, que ponen de relieve los beneficios de las intervenciones psicológicas en términos de coste-eficacia en este primer nivel asistencial de salud.
La APA finaliza su artículo poniendo de relieve la gravedad que entrañan los pensamientos y conductas suicidas, así como las autolesiones o amenazas de lesiones a terceros, y subrayando la urgencia de actuar en estos casos, mucho mayor que ante una crisis emocional.
A este respecto, y a modo de prevención, recomienda hablar adecuadamente y en profundidad sobre el suicidio, incidiendo en que hablar de ello, “no pone la idea en la cabeza de alguien”, y recordando nuevamente, la trascendencia de buscar ayuda profesional ante cualquier sospecha.
FuenteAPA

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Realidades sobre el TDAH, reflexiones para el profesorado

Realidades sobre el TDAH, reflexiones para el profesorado
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El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno controvertido y que, debido a que sus principales características son la inquietud y la dificultad para concentrarse en tareas complejas durante largos períodos de tiempo, a menudo se “detecta” en los centros educativos.
No obstante, la comunidad científica ha alertado sobre el riesgo del sobrediagnóstico y de la sobremedicación que lleva asociados esta entidad diagnóstica, que ha recibido numerosas críticas acerca de su validez, tal y como hemos venido informando en Infocop.
Un nuevo estudio publicado en la revista International Journal of Qualitative Studies on Health and Well-being, ha puesto de relieve las concepciones erróneas comúnmente extendidas entre la comunidad educativa en torno al TDAH, con el objetivo de promover la reflexión sobre las implicaciones que conlleva el diagnóstico de TDAH en los niños y concienciar sobre otras medidas alternativas a la medicación, que se pueden implementar en las aulas para mejorar los comportamientos que presentan estos niños.
Tal y como exponen los autores del estudio (entre los que se encuentra Allen Frances, presidente del grupo de trabajo del DSM-IV), la explicación médica-biológica del TDAH es la que más popularmente está extendida entre el profesorado. Esta creencia de que el TDAH tiene un origen biológico lleva consigo un cambio de la implicación de los profesionales a la hora de trabajar con el menor, transfiriendo la responsabilidad de la conducta del niño del sistema escolar al sistema sanitario. De esta manera, el problema conductual que presenta el niño en el aula se redefine como un problema médico individual, que impide la puesta en marcha de intervenciones eficaces en la escuela para generar un ambiente de aprendizaje atractivo y propicio para mejorar su conducta.
Teniendo en cuenta la literatura científica y las creencias erróneas popularmente extendidas, los autores del artículo advierten que:
El TDAH es a menudo confundido con la inmadurez propia del desarrollo normal
Los estudios muestran que los niños más pequeños tienen el doble de probabilidad de recibir un diagnóstico de TDAH y de recibir tratamiento mediante estimulantes, lo que según los autores refleja que los profesionales de la salud y el profesorado tienen a confundir la inmadurez propia del desarrollo normal con el TDAH.
Ser diagnosticado de TDAH no explica la causa del problema ni implica la existencia de una enfermedad biológica subyacente
Otra creencia errónea popularmente extendida es que se entiende el TDAH como la causa del comportamiento, cuando, en realidad, el TDAH es la definición de los propios problemas.
A este respecto, los autores recuerdan el peligro de este razonamiento circular, ya que hasta la fecha no existen marcadores biológicos cuantificables, ni pruebas objetivas para establecer la presencia o ausencia de TDAH. Por tanto, la categorización de un conjunto de comportamientos no implica la existencia de una enfermedad subyacente que sea la causa de dichos comportamientos ni la categoría diagnóstica es una explicación en sí misma de los problemas observados.
En esta línea, los investigadores animan a los profesores y al resto de profesionales que trabajen con estos niños, a que tengan presentes la larga lista de factores ambientales que están asociados con los comportamientos que se definen como TDAH, tales como el divorcio de los padres, la falta de recursos económicos, determinados estilos de crianza, un bajo nivel educativo de la madre, la pertenencia a una familia monoparental, el abuso sexual en la infancia, los problemas de sueño, determinados aditivos alimentarios artificiales, el uso de teléfonos móviles y vivir en zonas con poca exposición a la luz solar, entre otros.
El cerebro del niño con TDAH no es diferente del cerebro normal
En tercer lugar, los autores del estudio recuerdan que la mayor parte de los niños diagnosticados con TDAH tienen cerebros "normales", es decir, cerebros que son similares a los niños que no son diagnosticados de TDAH y advierten que el peso del componente genético de este trastorno se ha exagerado en la literatura científica.
Los estimulantes no han demostrado su eficacia a largo plazo
Otro aspecto que destacan es que los medicamentos para el TDAH no son eficaces a largo plazo, es decir, que los estudios a largo plazo muestran que "no hay diferencias significativas entre los niños medicados y no medicados" y que, incluso, se han observado "peores resultados y efectos adversos" después de varios años tras el consumo de la medicación en niños con TDAH. Así, los estudios que han evaluado estos aspectos, muestran que los niños con TDAH que no recibieron medicación mostraron iguales o mejores resultados que los niños con TDAH que recibieron medicación estimulante a largo plazo.
El diagnóstico de TDAH conlleva serias desventajas para el desarrollo potencial del niño, como el efecto Pigmalion
Por último, los investigadores muestran su preocupación sobre los efectos de un diagnóstico de TDAH en los niños. Entre las desventajas que supone ser clasificado como TDAH se incluyen las bajas expectativas del profesor y de los padres, las cuales se convierten a su vez en profecías autocumplidas (efecto Pigmalion) y el prejuicio y estigmatización que conlleva tener un trastorno de salud mental. Además los niños se aplican estos estereotipos a sí mismos, dando lugar a una baja autoestima y a la propia autoestigmatización junto a una disminución en su autoeficacia.
De esta manera, adoptar un enfoque basado en rasgos fijos (“el niño es hiperactivo”) en lugar de un enfoque basado en la descripción del comportamiento (“el niño presenta dificultades de atención”) resulta contraproducente y poco eficaz para motivar el cambio e implica un papel pasivo que dificulta la intervención en el aula. Otro riesgo asociado a esta tendencia a diagnosticar TDAH es el de dejar de lado otras causas contextuales y sociales, debido a la explicación engañosa que implica el propio etiquetado.
Determinados cambios ambientales (incrementar la actividad física, fomentar el aprendizaje lúdico y reducir el número de alumnos por aula) son en sí mismos eficaces en un 20% de los casos
Finalmente, los autores del estudio hacen un llamamiento para que se promuevan tratamientos eficaces desde el aula para trabajar con los niños que muestran inquietud e incapacidad para concentrarse. Según los autores, la literatura ha puesto de manifiesto que muchos niños pequeños, en particular los diagnosticados con TDAH, mejoran considerablemente al realizar pequeñas modificaciones en el centro educativo, como aumentar el tiempo de actividad física, establecer una metodología de enseñanza basada en el aprendizaje lúdico y reducir el número de niños por aula. Con estos cambios ambientales, se estima que el diagnóstico de TADH no sería necesario en un 20% de los alumnos de secundaria que actualmente reciben esta etiquetación.
Fuente:

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Sexting entre adolescentes: prevalencia y perfil de personalidad

Sexting entre adolescentes: prevalencia y perfil de personalidad
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Manuel Gámez-Guadix 1, Patricia de Santisteban1 y Santiago Resett 2

1Universidad Autónoma de Madrid

2Universidad Argentina de la Empresa

El sexting es la creación y el envío de mensajes de texto, fotos o videos con contenido sexual propio a través de Internet o del móvil. Son varios los posibles motivos por los que los adolescentes practican sexting: como una forma de flirteo, para explorar su identidad sexual, en el contexto de una relación de pareja o por presión social de otros adolescentes.
El sexting entre menores podría constituir un comportamiento relacionado con diferentes problemas, tales como conductas sexuales de riesgo, la generación de pornografía infantil o una mayor probabilidad de victimización online. Por ejemplo, las fotos o videos sexuales podrían ser distribuidas a terceros sin el consentimiento de quién las generó y ser usadas para chantajear o extorsionar.
A pesar de la relevancia de la problemática, en España son prácticamente inexistentes los estudios sobre la prevalencia del sexting entre adolescentes, así como los patrones en función del sexo, la edad y la personalidad. Por ello, en este estudio analizamos la prevalencia por sexo y por edad del sexting entre adolescentes y examinamos su relación con variables de personalidad.
Con estos objetivos en mente, evaluamos una muestra de 3.223 adolescentes entre 12 y 17 años (49,9% mujeres), que participaron de forma anónima y voluntaria en el estudio. Para evaluar el sexting se empleó una versión modificada para adolescentes del Cuestionario de Sexting (Gámez-Guadix, Almendros, Borrajo y Calvete, 2015), que incluía las siguientes preguntas: “¿Has enviado fotos con contenido sexual (p.ej., desnudo/a) sobre ti?”“¿Has enviado imágenes (p.ej., a través de webcam) o videos con contenido sexual sobre ti?”“¿Has enviado información o mensajes escritos con contenido sexual sobre ti?”. Para evaluar los cinco grandes factores de personalidad se empleó el GSOEP Big Five Inventory (Hahn, Gottschling y Spinath, 2012).
Los resultados del estudio indicaron que el 13,5% de los adolescentes se había implicado en alguna ocasión en sextingdurante los últimos 12 meses. Se observó que el porcentaje total de adolescentes que participaron en sexting fue creciendo desde el 3,4% a los 12 años hasta el 36,1% a los 17 años.
La forma más frecuente de sexting fue el envío de mensajes escritos con contenido sexual con una prevalencia del 10,8%.  El 7,1% de los adolescentes enviaron fotos y el 2,1% videos con contenido sexual. En cuanto a las diferencias de género, más varones que mujeres enviaron mensajes de texto con contenido sexual, siendo los porcentajes del 12,1% en chicos y del 9,4% en chicas. No se encontraron diferencias significativas entre chicos y chicas en el envío de fotos y videos sexuales.
En relación a los rasgos de personalidad, la alta extraversión (tendencia a ser social y buscar la compañía de los demás), la baja responsabilidad (referida a planificación y organización), una menor amabilidad  (ser altruista, confiado y solidario) y un mayor neuroticismo (predisposición a experimentar emociones negativas) incrementaron la probabilidad de practicar sexting. A continuación, se explican las posibles razones para las asociaciones encontradas.
Los adolescentes más extrovertidos podrían involucrarse en mayor medida en el sexting como una forma frecuente de interactuar con otros en entornos virtuales, lo cual podría explicar la relación entre extroversión y el envío de contenidos sexuales.
El rasgo de responsabilidad se caracteriza por un mayor control de impulsos y una mayor capacidad de planificación; por su parte, practicar sexting se ha relacionado en la investigación previa con un menor control de impulsos. Además, como se ha señalado, el sexting podría conllevar diferentes riesgos como una mayor victimización.
Las personas altas en responsabilidad podrían ser más conscientes de estos riesgos y tender a evitarlos. Esto podría explicar por qué la baja responsabilidad incrementó significativamente el sexting.
Una posible hipótesis para la relación entre baja amabilidad y sexting es que las conductas de sexting, como muchas interacciones a través de las TICs, habitualmente tienen lugar de forma socialmente descontextualizada (por ejemplo, sin las claves sociales que están presentes en las interacciones cara a cara), de forma que las personas bajas en amabilidad podrían sentirse más cómodas en las interacciones a través de las TICs, principalmente si estas interacciones son sobre cuestiones sexuales.
Finalmente, el neuroticismo se ha asociado consistentemente en la investigación con una mayor implicación en diferentes comportamientos de riesgo como, por ejemplo, el consumo de sustancias. El presente estudio amplia los resultados previos mostrando una relación entre neuroticimo y sexting.
Un hallazgo inesperado fue que las orientaciones homosexual y bisexual aparecieron asociadas con una mayor práctica de sexting. Esto puede ser debido a que Internet es un medio a través del cual la comunidad LGTBI puede interactuar con mayor libertad evitando consecuencias sociales negativas. Futuros estudios deberían examinar esta cuestión.
En conclusión, parece importante comenzar a trabajar desde edades tempranas en la toma de conciencia de los posibles riesgos del envío online de contenidos sexuales propios y de las consecuencias que puede conllevar perder el control sobre ellos. Puesto que los adolescentes  son más vulnerables a las consecuencias negativas del sexting, como por ejemplo el cybebullying (ser acosado a través de las TICs) o el grooming online de menores (ser contactado por un adulto con fines sexuales), es necesario educar desde el comienzo de la adolescencia en el uso responsable de Internet y los Smartphones.

El artículo completo puede encontrarse en la revista Psicothema:

Gámez-Guadix, M., de Santisteban, P., y Resett, S. (2017). Sexting among Spanish adolescents: Prevalence and Personality Profiles. Psicothema, 29, 29-34.
Referencias:
Gámez-Guadix, M., Almendros, C., Borrajo, E. y Calvete, E. (2015). Prevalence and Association of Sexting and Online Sexual Victimization Among Spanish Adults. Sexuality Research and Social Policy, 12(2), 145-154.
Hahn, E., Gottschling, J. y Spinath, F. M. (2012). Short measurements of personality–Validity and reliability of the GSOEP Big Five Inventory (BFI-S). Journal of Research in Personality, 46(3), 355-359.
Manuel Gámez Guadix es profesor de Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid. Es experto en el uso problemático de las nuevas tecnologías desde una perspectiva del desarrollo. Es autor del libro “Escuela de padres 3.0. Guía para educar a los niños en el uso positivo de Internet y los smartphones”.
Patricia de Santisteban es licenciada en Psicología e investigadora en la Universidad Autónoma de Madrid. Desarrolla su intervención sobre delincuencia violenta, sexual y de género, fuera y dentro de prisión. Es codirectora del Diploma "Prisión y Tratamiento" en la Universidad Complutense de Madrid.
Santiago Resett es Doctor en Psicología, miembro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas de la Argentina y docente e investigador de la Universidad Argentina de la Empresa. Especialista en desarrollo emocional de los adolescentes, bullying y cyberbullying.

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¿Eres libre en tu relación de pareja? -material educativo para prevenir la violencia de género en jóvenes

¿Eres libre en tu relación de pareja? -material educativo para prevenir la violencia de género en jóvenes
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La Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, a través de su campaña “Hay Salida”, ha elaborado una serie de recursos educativos para sensibilizar y prevenir la violencia de género entre los adolescentes.
Los materiales, elaborados para su aplicación en centros escolares, se componen de cinco cortos que llevan por lema “Encuentra el verdadero amor”, y que han sido producidos por la la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) y una guía didáctica para trabajar en clase cada  uno de los cortos mediante propuestas de ejercicios de debate y reflexión. Además, la Delegación ha puesto a disposición de los docentes un listado de recursos para obtener información y atención  en caso necesario, y un folleto informativo sobre las primeras señales de violencia de género en jóvenes, para que las jóvenes implicadas o sus familiares y amigos sepan identificar este tipo de relaciones y acceder a la ayuda necesaria lo antes posible.
A este respecto, el folleto informativo invita a las adolescentes a que reflexionen sobre el grado de libertad que tienen en su relación de pareja, aclarando que:
“En una relación de pareja ninguno de los dos manda, sois iguales, por ello debes estar alerta y actuar si tu pareja….
  • Te ridiculiza, te hace sentir inferior, torpe o inútil...Te hace sentir culpable para conseguir lo que quiere.
  • No le gustan tus amistades y te aísla de tu familia. Prefiere que quedéis siempre los dos a solas.
  • Te controla todo lo que haces o con quien sales, se pone celoso o provoca una pelea entre vosotros.
  • Revista tu teléfono móvil, Facebook, Twitter, Tuenti, Whatsapp.
  • Te justifica su actitud de control diciendo que te quiere mucho, que sabe lo que te conviene.
  • Te dice que sería “capaz de cualquier cosa” si le dejaras.
  • Cuando se enfada te dan miedo sus reacciones, a veces se pone violento.
  • Te presiona para mantener relaciones sexuales con él, aunque tú no quieras.”
Más información en:

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